
Enmedio de una sesudísima plática de sobremesa en domingo de repente me quedo pasmado. Dejo la respuesta a la mitad, mientras siento cómo un rayo ilumina mi mente.
"¡Heeey... ¿qué onda con este güeeey? se quedó como petrificado!"
Neta.
Petrificado.
Alguien o algo responde dentro de mí a ESA gran pregunta:
¿Qué es lo más gacho?
¿Soñarte encuerado?
¿que la leche saborizada que pruebas está cortada?
¿quedarte afuera de un antro porque tu compañía o -PEOR- tú mismo "no encajan" con el "ambiente mamón" de adentro?
¿los domingos en la tarde antes de lo que se vaticina como un lunes horrible?
No.
Regresar de vacaciones.
Es un tormento chino. Una muerte lenta por envenenamiento.
Una mierda pinchada en un palo.
Que hay de vacaciones a vacaciones, si.
Puede pasar que tus "vacaciones" sean pegado al celular, o echando viajes "nomás un ratito" a la oficina porque "tienes que ver un asuntillo" o bien jodido, tu vacancia queda reducida a estar en la oficina vestido "espor" y entrar a las 10 y salir a las 4.
Pero cuando logras soltar las amarras y olvidarte como dios manda de TODO; ay güey. Esas SI son vacaciones.
Tu mente está concentrada en el qué sigue; a dónde vamos a ir hoy, qué vamos a hacer, ¿qué comeremos?, ¿me echaré otro sueñito?, ¿iremos al museo hoy?
Ahhh... los pimeros días
ni se sienten pasar.
Si estás de viaje, el cansancio el lo único que lamentas. Dolor de pies. quemaduras en la cara y cuerpo; pero eso sí, bien cargado de nuevas experiencias.
Si es en la casa, ese primer día duermes como bendito en las noches y hasta despiertas temprano al otro día. Las ideas fluyen, los proyectos salen de la madriguera.
Arreglaré esto, pintaré aquello, vamos acá, vamos allá, compremos esto...etc.
Y así felizmente se suceden unos a otros.
Hasta ese día.
El día antes de regresar.
Es como pararse al borde del precipicio. Los "pendientes" te asaltan, todo lo que hay que hacer empieza a tomar su lugar en la cola de trabajo. Arranca la máquina multitasking y... oficialmente se acabó.
Gueim ouber.
¿y la cruda?
A mí me pasa que alucino con las vacaciones y los lugares, situaciones o cosas que hice en los últimos días al menos una semana.
Volteo y creo ver otra vez el camión que te lleva a las momias de guanajuato en el cerro; o la tienda de ropa que escarvé hasta el cansancio en esa playa, o el mirador de ese edificio tan alto, o esa fila del ferry a la isla de la alegría.
¿Cómo curarla? es algo así como las playeras naquísimas de la ranita pedísima recargada en un poste:
"evita la depre pos-viaje.
Piensa en el siguiente."
A huevo.
Es una receta que me dió el castor viajero y espero que si funcione.
Mañana que regreso, espero que esas imágnes de mi y mis chicas siendo felices pueda proyectarlas a un futuro cercano y ser capaz de materializarlas en un viaje más que genere otro y otro y otro y otro...
mmm




