jueves, 18 de octubre de 2007

El ser traslúcido.



- "Dime cuánto... Dime cuánto"



Las palomas le revoloteaban a Lis en la cabeza, se le paraban en los hombros, en los brazos. El monigote este le vaciaba el maíz palomero en todas partes, y entonces el maremagnum aumentaba, bueno, palomagnum.


Clic, clic, capturado el momento cartablanca forever.
- "Ah que bien van a quedar estas fotos" pensé yo.

"Es lo chido de los viajes. Ilustran. La pasas chido. Aprendes cosas. Y eres feliz".

En esa sesudísima reflexión estaba, cuando ya contaba con un árabe malencarado a dos centímetros de mi nariz manoteando y vociferando:
- "cincue mila... Cincue milla lire"
- "¿QUÉ? No mames..."


Según yo también puse jeta, pero más de confundido que de otra cosa.
Así como el pendejo, hipnotizado por la voz de este chango aprovechado, saqué la cartera, busqué y le alargué las 5mil.

Se fue flipando con su cuate.
Chale.
Cuántas veces se habrán pitorreado de mi mientras se empujaban sendas pintas en el bar de la esquina o igual se elevaban con un periquete de hash.
Sepa dios.


El asunto es que SIEMPRE me pasa.
Desde el cabrón que evidentemente anda taloneando a la concurrencia al son de: "ssss esque no les vengo a robar... Nomás démen un ayudita... Que Cristo y la Virgencita de Guadalupe se los van a agradecer... Y Diosito se los ha de multiplicar..." hasta aquel que -otra vez- evidentemente la ha pasado mal: su jefa se murió, el hijo agoniza o necesita "pa la operación"... Pero hace seis meses de eso; y ya encarrerado, agarró el estilo y será su modus vivendi forever.


Se me hace que tengo algo.
Un olor. Un guiño, una pose.
No se, pero estoy seguro que si es algo.


Lo cierto es que trato de ser lo más inconspicuo posible: no hablo por teléfono a gritos en la calle, sonrío con extraños solo si tienen menos de 10 años, no doy direcciones usualmente, no doy mi nombre así nomás porque si, o sea,sigo lo mejor que puedo todas las instrucciones del manualito "no hablar con extraños desde la lección 1"
Y aún así, pasa.

Como si supieran.

- "joven... Msbssbsbbsbsbsss ayudita por favor"
Serán los ojos.
El tono.
Mi deformado concepto de compasión o... Tal vez un botón, resorte, radiación o espectro radiológico de 900 GHz detectable solo por personajes como el árabe ese.



Tal vez sea lo que dice mi chica: "eres un libro abierto"

Pero cojones, quiero dejar en claro algo. Y que lo entiendan bien todos los pedigüeños y talones de todos lados:

1. No soy libro de visitas; si aquí se puede leer, es pa que se ilustre, pa ver qué se le pega. Es un ser-vi-cio.

y

2. LOS LIBROS NO SE RAYAN cojones.
Si usted ya leyó, siga su camino, pregunte o haga algo no intrusivo por favor.

Bueno, espero que les llegue o que al menos alguien se los platique.


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-"Ira, ¿ya sabías? El sietepalabras es un libro abierto..."
- "tsss, ¿y eso?
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Listo.
Me apresuro a hacerlo porque estoy seguro que la señora que vive en Tizayuca con su abuela, padres ciegos e hijos con síndrome de Down, a la cual asaltaron en la terminal de camiones cuando llegaba hoy muy temprano, y a quien "le presté" 5 pesos "pa completar su pasaje" no estaba enterada.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Quizás sea el impuesto a la ingenuidad, como decía mi abuela. Lo cierto es que esas cosas siempre pasan; lo importante es no perder la propia paz. Allá los otros si creen que estafando a los demás pueden vivir. Eso, para mí, no es vida.

el7palabras dijo...

Definitivamente no.
El día que eso lo entienda la mayoría, que se lleve a cabo aquello de "ama a tu prójimo como a ti mismo", ese día...

Lalo dijo...

pues la verdad es que fué una experiencia interesante leerte ya que leí como que una fracción, no manches que dijites.

el7palabras dijo...

Ah, pus para servir a su mercé.
¿Mh?

si.